En el 2082, un grupo de personas procedentes de todos los lugares del mundo iniciaron una expedición a un planeta similar al nuestro: el planeta B. Tuvieron que irse porque la Tierra era cada vez un lugar más difícil en el que vivir. La primavera y el otoño desaparecieron: del tremendo calor de agosto, pasábamos a temperaturas bajo cero en cuestión de días. Eso hizo que la vegetación y los cultivos fuera mucho menor, con lo que había menos que comer y menos animales. Los insectos, tan importantes para la polinización de la vegetación, estaban prácticamente extinguidos. Que no hubiera vegetación, también hacía que hubiera menos materiales para fabricar prendas de ropa, por ejemplo.
El petróleo ya se había terminado, con lo que tampoco se tenía energía para desplazarse o calentarse en invierno o refrescarse en verano. De igual formar, el agua dulce potable era cada vez más escasa, y el agua salada estaba contaminada por los plásticos que antes se producían masivamente.
Esto provocó numerosos enfrentamientos ya que la gente pasaba frío y hambre…
Así que un buen día, la niña ingeniera, recogió todo tipo de residuos electrónicos, esos móviles que la gente no quería porque iban lentos, y fabricó una nave motorizada a pedales que le llevó a descubrir un planeta muy muy pequeñito al lado de Marte que nadie se había parado a estudiar porque era demasiado pequeño. Allí vió que ese planeta era bastante parecido a la Tierra: tenía agua salada y dulce, 4 estaciones, un sol y una luna… e incluso tenía los mismos animales y especies vegetales que la Tierra.
La niña ingeniera decidió con otros colegas organizar la mudanza hacia ese otro planeta donde podrían empezar de nuevo teniendo en cuenta los errores que la especie humana cometió en el planeta Tierra.
¿Qué es lo primero que hacemos nada más llegar? ¿Y cómo hacemos para no dañar el entorno alrededor de ese asentamiento? ¿Cómo nos movemos? ¿ Cómo repartimos las tareas? ¿Qué aprenderemos en la escuela?
Planeta B es un cuento, una dinámica de juego con el collage como motor, escrita por Mariola Olcina y diseñada por Aurora Gorrión, pensada para dar voz a las niños y niños con sus familias. La niña ingeniera nos invita a viajar y nos da las herramientas suficientes para poder imaginar y contar a través del juego cómo nos gustaría que fueses nuestro planeta.
El planeta B no existe en la realidad…pero después de este collage participativo podemos decir que sí existe en nuestra imaginación y eso es suficiente para actuar. El planeta B es nuestra creatividad para solucionar los problemas de esta crisis civilizatoria que estamos viviendo. No hay Planeta B, como dicen muchos colectivos ecologistas, pero sí tenemos herramientas y creatividad necesaria para que nuestro planeta Tierra pueda transformarse en el mundo que hemos soñado y construido aquí.
Esta dinámica de juego forma parte del documental Planeta B, que será proyectado en las jornadas sobre Educación y Economía Social y Solidaria en Septiembre del 2019.